
La celebración del Centro Argentino se realizó con el tradicional "picnic" de todos los años (un picnic sin mosquitos y con aire acondicionado, pero picnic al fin). Alrededor de 170 celebrantes de todas las edades llegaron desde el mediodía, muchos armados con el matecito y las facturas, incluyendo una delegación de la Casa Argentina de San Antonio encabezada por su presidente..
El Centro contó con unos diez voluntarios que se encargaron de servir los choripanes, empanadas, ensalada rusa y de lechuga, torta pascualina, pastafrola y alfajores de maizena... todo acompañado del infaltable vinito y otras bebidas.
Graciela Saracho, presidente del Centro Argentino y ya engalanada con su vestimenta de "china", dió la bienvenida con mucho fervor patriótico, y le dió paso al Himno Nacional, cantado a toda voz por la mayoría de argentinos y la adhesión de nuestros amigos representando a casi todos los países de ambos continentes.
Y ahí no paró la cosa, porque el presidente del grupo de San Antonio invitó a la presidente del Centro a bailar una chacarera (foto a la derecha), y después aparecieron otras tres "chinas" de la concurrencia que aportaron su entusiasmo y belleza.
Pero todavía quedaba otra sorpresa. Para el deleite de todos, y con un recibimiento ensordecedor, el Grupo Folclórico hizo su entrada para ofrecer la danza más típica de nuestras tradiciones: el Pericón Nacional. Vea el video abajo.
Cuando ya no quedaba mucha fuerza para el baile, comenzó la sesión de karaoke. Ahí vinieron las zambas, los boleros, y esas canciones románticas de la época de Palito y sus pares, con la entusiasta participación de las mujeres, porque muchos de los hombres ya se habían instalado afuera para jugar al truco.
Hacia las 17 llegó la Gran Torta del Bicentenario, resplandeciente y muy rica (claro, con una capa de dulce de leche). Y de a poco, con los más chiquitos muy cansados por el trajín, la concurrencia empezó a disminuir (sin que los truqueros se hubieran dado cuenta). Al fin de la jornada, la comisión directiva y algunos voluntarios se dieron a la tarea de dejar el lugar como lo habían encontrado, agotados pero con la satisfacción de haber organizado una tarde maravillosa.

